Dividendo Social | Tendencias en RSC
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Tendencias en RSC

Porque, sin agua, no hay futuro posible, hoy, 22 de marzo, Día Mundial del Agua, nos sumamos a la reivindicación de Naciones Unidas para dotar al agua de valor y significado. Y a la importancia de concienciar sobre la indispensabilidad del agua para avanzar en la senda del desarrollo sostenible y en la (re)construcción de una mañana que «no deje a nadie atrás».

Avanzar en la consecución del ODS 6, Agua y Saneamiento, como un objetivo vital para la humanidad, nos corresponde a cada uno de nosotros y de nosotras. Y es que, casi sin darnos cuentas, obviamos que el agua está presente en nuestras vidas y que su abastecimiento pende de un hilo.

Agua y Saneamiento para tod@s debiera ser algo más que que una vocación. En la medida en que es un bien limitado y crucial para la sostenibilidad de la vida en el Planeta, así como para la sostenibilidad de nuestro sistema productivo y para nuestra sociedad, contribuir al logro de garantizar agua y saneamiento a la población mundial, debe convertirse en una aspiración  individual y colectiva.

Agua y saneamiento son indispensables para regar las semillas del mañana. Y son una forma de entender nuestras culturas. El agua forma parte de la idiosincrasia de la civilización y de su abastecimiento, depende poder acabar con el hambre y la pobreza; no contribuir a ahondar en las desigualdades existentes; o contribuir a erradicar toda posibilidad de que surjan nuevos dramas para la humanidad relacionados con la escasez o fenómenos climáticos extremos.

Que el agua cope el interés de nuestros gobernantes, de nuestras empresas y de la sociedad civil, depende también del  sentir y de la conciencia ciudadana. Porque el agua no es infinita, valoremos el recurso como uno de los más preciados bienes de y para la humanidad.

Para Dividendo Social, agua significa vida. ¿Y para ti?

 

Dudoso privilegio liderar el ránking de ciudades europeas con una mayor tasa de mortalidad relacionada con la contaminación por dióxido de nitrógeno (NO₂). Analizadas 858 urbes, el área metropolitana de Madrid encabeza el ránking. El área metropolitana de Barcelona ocupa el sexto lugar, según un estudio de la revista The Lancet Planetary Health.

Fuente: The Lancet Planetary Health

A estas alturas de siglo, parece no haber duda de que la contaminación ambiental es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo ni de su relación con innumerables afecciones para nuestra salud. Ni de que las ciudades son un caldo de cultivo idóneos y puntos críticos de contaminación del aire y enfermedades. Y, sin embargo, no ha sido hasta diciembre de 2020 que se ha reconocido, con una sentencia pionera, a la primera víctima moral de la contaminación: una niña de 9 años que murió en Londres.

Las ciudades son el lugar donde se ganará o perderá la batalla climática”, afirmaba el secretario general de la ONU en la Cumbre Mundial de Alcaldes C40 celebrada en Copenhague en 2019. La contaminación, la emisión de gases de efecto invernadero, el calentamiento global… inciden directamente en el cambio climático. O la crisis climática, riesgo del que reiteradamente alertan foros como el Económico Mundial de Davos, la ONU y las diferentes Cumbres del Clima (COP). Llamamientos que, permítanos la expresión, “oímos como el que oye llover”, en un momento irónicamente marcado por fenómenos meteorológicos extremos que, como Filomena, llaman nuestra atención “cuando la tormenta está encima”.

Ante las alarmantes evidencias y los reiterados llamamientos, urge entrar en acción. Y adoptar la senda de la sostenibilidad y el desarrollo sostenible como la única senda posible para legar un mañana a generaciones presentes y futuras.

  • Contamos con los diferentes compromisos y acuerdos como los de París;
  • Con una Agenda como la 2030 y un ODS específico, el ODS 11, que nos insta a trabajar en un marco de colaboración y alianza, para Lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles;
  • Y una estrategia específica y de gran valor para las ciudades como la Agenda Urbana Española, con objetivos estratégicos específicos tendentes a hacer de nuestras ciudades, espacios más habitables y saludables:

 

Sabemos cómo hacerlo. Hagámoslo y tomemos la senda de la sostenibilidad antes de que sea (más) tarde.

Raquel Paiz

CEO Dividendo Social. Comunicación Estratégica y RSC.

 

 

 

 

 

Con permiso de una pandemia (o «sindemia, que es como, según la revista ‘The Lancet«, es más apropiado referirse al COVID-19, en la medida en que hay muchos otros factores a los que, además de la enfermedad, urge prestar atención) como la derivada de la disrupción de la COVID-19 en nuestras vidas, cambio climático y un aumento de la(s) desigualdad(es) siguen siendo riesgos más que probables y con alto impacto en el corto y medio plazo, según el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial. Riesgos que, además, requieren una respuesta contundente y urgente por parte de gobiernos y mandatari@s si no queremos profundizar en las grietas de una sociedad, a día de hoy, más fragmentada que hace solo unos años; y en los devastadores efectos de nuestro paso por el Planeta.

Son algunas de las conclusiones del informe de riesgos del Foro Económico Mundial de Davos (The Global Risks Report 2021), dado a conocer este mes de enero.

Urge que gobiernos, empresas, sociedad civil y entidades del tercer sector y sin ánimo de lucro, en un marco común de alianzas (ODS 17) y diálogo, tomen en consideración los riesgos globales a los que, como humanidad, nos enfrentamos en el corto y medio plazo. Tomar en consideración el impacto y la probabilidad de riesgos como el de una pandemia (incluida en la matriz de riesgos del Foro Económico Mundial desde 2006) debiera ser algo más que un compromiso. Y es que, con permiso de la COVID-19, el mundo no está preparado para resistir la embestida de otra crisis como la del cambio climático y para la que ningún país, ninguna economía ni ninguna sociedad está preparada.

 

Matriz de riesgos globales Foro Económico Mundial 2021

Son cada vez más quienes hablan de una generación perdida a la que no debemos -ni podemos- seguir ignorando. Es la generación que se enfrenta a un mañana más que incierto. De nosotr@s depende que no sea, además, un mañana improbable.

Avanzar en una transición ecológica de la economía y de nuestro modelo de producción, a pesar de la sindemia derivada de la crisis sanitaria y el drama humanitario en el que andamos inmers@s, ha de convertirse en la más sostenible de las sendas para evitar seguir profundizado en las muchas brechas de las que depende que la igualdad alcanzada hoy no dé un solo paso atrás.

De nosotr@s depende también la reconstrucción sostenible, sostenida y ecológica de un futuro que no deje a nadie atrás, asentado, entre otros, en la Agenda 2030 trazada por la ONU con un horizonte temporal, 2030, y 17 objetivos de desarrollo sostenible y sus respectivas metas, en los que poner el foco como antídoto y vacuna a la(s) desigualdad(es) y al riesgo más que probable de una (mayor) crisis del cambio climático de consecuencias irreversibles.

Por probabilidad, los tres primeros riesgos globales contemplados en el Global Risks Report 2021, guardan relación con el clima, el tiempo, el daño perpetrado por los humanos al entorno natural y el fracaso de las acciones planteadas para mitigar los efectos del cambio climático. Por impacto, las consecuencias de este fracaso son de un riesgo impredecible.

 

De nosotr@s depende entrar en acción para evitar una matriz de riesgos globales. No será que no estamos avisad@s…

 

Raquel Paiz

CEO Dividendo Social. Comunicación Estratégica, RSC y Desarrollo Sostenible

 

 

 

 

También, y sobre todo, en tiempo de extraordinaria complejidad como los actuales, marcados por la irrupción de la COVID-19 en nuestras vidas, la infancia merece  una muy especial atención.

Y es hoy, se están conformando los adultos del futuro. Impulsar el cuidado y proteger su salud mental y emocional en tiempos de COVID torna vital en estos casos. Y más si se trata de colectivos especialmente vulnerables y en riesgo de exclusión.

A propósito de los ODS 3, 4 y 17 de la Agenda 2030 de la ONU, el próximo 2 de diciembre, acompañamos a Aldeas Infantiles SOS en la presentación del informe “Cuidado de calidad y salud mental en tiempos de la COVID-19, una mirada desde los niños y niñas más vulnerables”, un estudio que ahonda en los efectos psicológicos de la pandemia y el confinamiento, y en el que han participado más de 460 niños y adolescentes del sistema de protección y familias en riesgo.

La presentación será el próximo martes 1 de diciembre, a las 16 horas .

Inscríbete a través de este enlace.

Participan:

  • Fernando Chacón, decano del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid
  • Laura Vallejo, directora de investigación de Aldeas Infantiles SOS de España
  • Javier Fresneda, vicepresidente de Aldeas Infantiles SOS de España
  • Clara Martínez, directora de la Cátedra Santander de los Derechos del Niño en la Universidad Pontificia de Comillas ICAI-ICADE
  • Nadia Garrido, directora de incidencia de Aldeas Infantiles SOS España

 A propósito de los ODS 3, Salud y Bienestar, ODS 5, Igualdad de género, y ODS 17, Alianzas, de la Agenda 2030, contamos con la colaboración de Marga Fernández, Agente de Igualdad para la salud de las mujeres

 

LAS ÚLTIMAS DE LA FILA

Cada día me pregunto: ¿A quién cuido y quién me cuida? ¿Cómo se sienten quienes  tengo a mi alrededor, y cómo me siento  ante quienes me rodean? ¿Cuántas veces al día alguien te mira a los ojos y te pregunta con interés cómo te sientes, cómo te encuentras hoy? A penas nos paramos a pensar en cómo sucede algo de esto.

Y lo peor de todo, al menos para mí, es saber que hasta yo misma tengo interiorizada esa “normalidad” anormal con la que me han dicho que tengo que vivir, cultural y socialmente. Hemos aprendido a convivir sin que, en muchas ocasiones nos parezca “mal” lo que sea que vivimos. Ya sea en el ámbito social, el educativo, el laboral, el familiar, e incluso en el ámbito de la salud, nos encontramos barreras o no se “nos permite, o no nos permitimos” tener momentos duros, o ponernos enfermas, porque si lo hacemos, decaerán los y las demás…

Se nos atribuyen poderes sobrenaturales. Se nos incita al desdoblamiento, a ser ingeniosas, resolutivas, maestras de todas las asignaturas del cole. Se nos insta a estar siempre esbozando una sonrisa, aunque por dentro estés llorando. Se nos dice e insinúa de infinitas maneras que estemos monísimas, bien arregladitas, sin canas. Se nos presupone que no necesitamos ayuda de ninguna clase porque ya nacimos pulpos con 8 brazos para llegar a todo y a todos… Que nacimos todoterreno.

A una buena mayoría de mujeres, nadie nos da permiso (y en muchos casos, nosotras nos sentimos mal si nos lo tomamos). ¿Alguna vez os habéis planteado después de ser madres, o esposas o hijas con cargas y responsabilidades ineludibles, en cómo de necesarios son los espacios para vosotras mismas? ¿Sabíais que, aunque demos a luz, nos casemos, vivamos en pareja, o nos dediquemos al cuidado de nuestros mayores, también tenemos vida propia? Sí, la tenemos igual que sabemos y asumimos que somos trabajadoras jornada completa, 24 horas, 365 días al año…O que somos compañeras, amigas, confidentes, empresarias, ecónomas, gestoras, políglotas, cocineras, limpiadoras, defensoras del medioambiente, taxistas, confesoras y confidentes, psicólogas, terapeutas y masajistas. Todas esas profesiones y mil más en una sola, en ti.

En el caso de las mujeres ¿será que no nos permitimos a veces hacernos hueco  para estar a solas con nosotras mismas o estar con quienes queramos, o quizás sea que nos da miedo hacerlo por si ya no nos reconocemos en esos miles de roles que hemos ido asumiendo? ¿Somos nosotras las que hemos entrado sutilmente en ese juego traicionero que nos alimenta el ego, o que nos consuela el alma? ¿A qué se debe tanta abnegación? ¿Somos carne de la historia de este país, o quizás lo somos de patriarcados enraizados? ¿O quizás somos parte de esa “cultura heredada” de nuestro linaje porque siempre hay quienes se benefician de nuestro silencio sumiso?

Sé que son muchas preguntas y todas de golpe…Y al final, una sola conclusión: aunque hemos avanzado, cargamos demasiado sobre nosotras.

Las mujeres de antes en la medida en la que podían, hacían su propia lucha aprovechando que en todo momento y para todo, ellas eran las DADORAS. Lo hicieron con lo que tenían a mano, o con lo que les dejaban hacer con su compleja vida, la de antes. Dadoras de vida, de sustento, de valores, de educación, de ideas (las buenas, y las no tan buenas), de cariño, de normas, de amor, de pactos….

Las de ahora, entre las que me incluyo, con nuestras situaciones personales, nuestros roles familiares, sociales, y laborales, ya no nos conformamos. Todo en su conjunto también conforma nuestra realidad porque ellas, las madres y las abuelas configuraron nuestro pasado. Nosotras tenemos la obligación de vivir en este presente, y nuestras hijas o sobrinas, tienen ese reto de asumir ese futuro que entre todas les dejemos para ver si entre todas conseguimos dejar de ser “Las últimas de la fila”. O decidir, al menos, libremente si quieren serlo o no.

Necesitamos generar espacios y entornos seguros donde compartir aquello que nos pasa. Hacerlo con mujeres que te permitan dejarte caer, sonreír o llorar, porque cuando la vida se nos pone cuesta arriba, saber que tenemos disponibles a esas personas que entienden nuestros bloqueos, hacen que esas enfermedades que también acuciamos y que en algunos casos tienen su origen en las emociones, sean más llevaderas e incluso se alivien al compartirlas entre las iguales. No perdamos esto de vista. Se trata de cuidarnos, de entendernos, de acompañarnos y aprender a auto gestionarnos como mujeres merecedoras de amor, y comprensión. Generemos espacios para que las risas nos generen felicidad y nos eviten acumular estrés. Por todo esto, y por todo lo que seamos capaces de descubrir a solas o acompañadas, os insto a generar muchos más espacios llenos de mujeres dispuestas a buscarnos, reconocernos, no juzgarnos y, sobre todo, apoyarnos en nuestras vidas.

 

 

 

 

 

El pasado mes de febrero de 2019, se aprobaba la nueva Agenda Urbana Española, la nueva hoja de ruta que, en línea con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible, marca el “camino para conseguir pueblos y ciudades más humanos”. Una nueva estrategia, no vinculante para las administraciones, para que, de aquí a 2030, todas las instituciones y agentes implicados –públicos, privados, tercer sector y entidades sin ánimo de lucro- se sumen al cambio y hagan de nuestros municipios –en línea con el ODS 11-, asentamientos y comunidades más sostenibles, amables, acogedores, saludables y concienciados.

“Más de la mitad de la población mundial vive hoy en zonas urbanas. En 2050, esa cifra habrá aumentado a 6.500 millones de personas, dos tercios de la humanidad. No es posible lograr un desarrollo sostenible sin transformar radicalmente la forma en que construimos y administramos los espacios urbanos”, leemos en el ODS 11 de la Agenda 2030.

El ritmo vertiginoso al que crecen las ciudades, el incremento del movimiento migratorio de zonas rurales y agrarias a las urbes, representan, a día de hoy, un importante riesgo no solo para el modelo de producción sino para la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno y convivimos en sociedad. Pobreza, despoblación de las zonas rurales, exclusión, asentamientos marginales, infraestructuras, inseguridad, escasez de vivienda, movilidad, calidad del aire, etc. son algunos de los riesgos a los que se enfrentan los territorios y que pudieran agravarse en un futuro no tan lejano, si los agentes implicados no se ponen a trabajar de forma conjunta para revertir la situación y el riesgo, y  contribuir a los objetivos y metas del ODS 11 y de la recién impulsada Agenda Urbana Española.

¿Qué es la Agenda Urbana Española?

Tal y como recoge el gobierno es su web, estamos ante “un documento estratégico, sin carácter normativo, y por tanto de adhesión voluntaria, que, de conformidad con los criterios establecidos por la Agenda 2030, la nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas y la Agenda Urbana para la Unión Europea persigue el logro de la sostenibilidad en las políticas de desarrollo urbano.  (…) Una estrategia de desarrollo urbano de carácter integrado que ofrece un Decálogo de Objetivos Estratégicos que despliegan, a su vez, un total 30 objetivos específicos, y 291 líneas de actuación, poniendo a disposición de quienes estén interesados en su implementación, un verdadero “menú a la carta” para que puedan elaborar sus propios Planes de acción. Todo ello desde una amplia visión que incluye a todos los pueblos y ciudades con independencia de su tamaño y población, y bajo el triple prisma de la sostenibilidad económica, social y medio ambiental.”

Guía hacia la sostenibilidad

Estamos, por tanto, ante un documento que marca la hoja de ruta de los territorios hacia el desarrollo sostenible. Que, incluso no teniendo carácter normativo, resulta verdaderamente inspirador, en la medida en que los municipios y los agentes, cuenta con una “guía” clara de hacia dónde y cómo han de evolucionar los asentamientos, las ciudades y los territorios españoles de aquí a 2030.

Heredera de las Nuevas Agendas Urbanas de Naciones Unidas (Hábitat III) y de la Unión Europea, la Agenda Urbana Española aspira a conseguir idéntico objetivo al marcado por el secretario general de la ONU.

“Debemos adoptar con decisión las primeras medidas que nos encaminen hacia un futuro sostenible, con dignidad para todos. Nuestro objetivo es la transformación. Debemos transformar nuestras economías, el medio ambiente y nuestras sociedades. Debemos cambiar nuestra forma de pensar, nuestra conducta y nuestros hábitos destructivos. Debemos apoyar la integración de ciertos elementos esenciales: la dignidad, las personas, la prosperidad, el planeta, la justicia y las alianzas.”

Dividendo Social ha tenido el privilegio de colaborar, con Diputación de Granada y Territorios Responsables, en la organización de la jornada “Hacia un modelo de territorios sostenibles. La RSC como palanca de cambio”, celebrada en el Ayuntamiento de Guadix (Granada). Más de 50 personas se dieron cita en un encuentro en el que expertos y profesionales de diferentes ámbitos de gestión debatieron sobre la importancia de la responsabilidad social corporativa y el desarrollo sostenible, en la senda de la sostenibilidad marcada por la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus 17 objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En la jornada que representa ya el debut para el equipo de Dividendo Social -con la periodista Mamen Sánchez, como maestra de ceremonias, y nuestra CEO, Raquel Paiz, periodista especializada en RSC y sostenibilidad, como moderadora del panel de buenas prácticas- estuvieron presentes organizaciones como Asociación San José en favor de personas con discapacidad intelectual, el Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Granada (CICODE), Bankia¸ el Hospital Real de Guadix, la Territorios Responsables de Diputación de Granada, y el Ayuntamiento de Guadix.

Ponencias marco, disertaciones y un panel de buenas prácticas, como punto de partida para reflexionar sobre las nuevas tendencias en el ámbito de la Responsabilidad Social, tomando como punto de partida la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sobre la importancia de gestión de aspectos relacionados con la responsabilidad social corporativa en todos los ámbitos organizativos, como elemento estratégico y con un alto valor competitivo, que contribuye, además, a asentar las bases de un modelo de sociedad más justo, igualitario y comprometido con la sociedad, la comunidad y el medioambiente.

  • Javier Ordóñez, subdirector del CICODE de la Universidad de Granada, ofreció una interesante ponencia marco, centrada en la agenda 2030, y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), desde el punto de vista de los territorios sostenibles.
  • Con Jorge López y David Fernández, de Diputación de Granada, conocimos el intenso trabajo de Diputación de Granada, para alcanzar un modelo de territorios sostenibles e inteligentes, y el contenido de la guía de buenas prácticas sobre Smart City para pequeñas y medianos municipios, editada por la Red Granadina de Municipios hacia la Sostenibilidad de la Diputación granadina.
  • En el panel de buenas prácticas, moderado por nuestra CEO, la periodista experta en RSC y sostenibilidad, Raquel Paiz, se dieron a conocer las actuaciones llevadas a cabo por distintas organizaciones como Bankia, que explicó su modelo de gestión responsable en el modelo financiero; el Centro Cultural Abierto Hospital Real de Guadix y la recuperación sostenible del patrimonio y la asociación San José de Guadix, entidad sin ánimo de lucro, que ha integrado la RSC en su plan estratégico.

Si estás pensando organizar unas jornadas, encuentros, talleres formativos, charlas, ponencias sobre RSC y/o Desarrollo Sostenible, te ayudamos.

¿Hablamos?

Galería de fotos ©Dividendo Social

 

 

Diecisiete son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 sus metas, refrendados por 193 países en septiembre de 2015. Son la nueva hoja de ruta de y hacia la sostenibilidad marcada por Naciones Unidas. 17 objetivos y un único fin: la sostenibilidad. Pero… ¿por qué hablamos de sostenibilidad en pleno siglo XXI? ¿Por qué 17 objetivos que proponen un mundo sin pobreza, sin hambre… un mundo que vele para por la sostenibilidad planetaria, la salud y el bienestar, la educación de calidad, de igualdad de género, de agua para el desarrollo sostenible, de diversidad en los ecosistemas, de trabajo decente, ciudades sostenibles y resilientes? ¿Por qué este llamamiento a que los agentes sociales –públicos, privados y sin ánimo de lucro- entren en acción? ¿Por qué hay que dejar atrás las meras declaraciones de intenciones? ¿Por qué en un marco de alianzas? ¿Por qué la necesidad de implementar estrategias de Responsabilidad Social (RSC) como herramientas para la consecución de los ODS?

La respuesta está meridianamente clara. Ninguna empresa ni organización, tal y como adelantamos en el post “Objetivos de Desarrollo Sostenible: ODS, el único futuro posible”, puede prosperar a menos que las personas y el planeta prosperen. Y este punto de partida incluye asegurar que el mundo está dispuesto a aceptar que el modelo productivo anterior ha resultado, a todas luces, injusto, ineficaz e ineficiente. Si algo nos queda de la crisis son las lecciones aprendidas. Y esto requiere asegurar, como leemos en la “Guía para el liderazgo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un enfoque basado en principios”, que el mundo esté en camino de poder cumplir con los 17 ODS. “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción para las personas, el planeta y la prosperidad”. Garantizar el cumplimiento de los ODS es crucial para que en un futuro no tan lejano, que hemos de empezar a escribir hoy, hablemos en términos de sostenibilidad, gobernanza, justicia, transparencia y ética.

 ODS, medición y comunicación

“Sin embargo –tal y como se afirma en el monográfico de la Red Española de Pacto Mundial, “ODS, Año 3. Una alianza global para la Agenda 2030”- tres años después de que los 193 miembros de Naciones Unidas aprobaran la Agenda 2030 entre numerosos aplausos, debemos mostrar acción e impacto a mayor escala. Para lograr el impulso necesario y el cambio exponencial requerido para la consecución de los ODS, es evidente que necesitaremos encontrar formas más eficientes de medir y gestionar el progreso en cada una de las metas a fin de garantizar que nuestra ambición común se corresponde con el impacto requerido. Serán necesarias también mejores fórmulas de comunicación por parte de las empresas, especialmente en relación a los impactos sociales y a las actividades en la cadena de suministro. Son enormes desafíos, pero, por primera vez, tenemos un marco que nos permite unirnos en acciones conjuntas para lograr el mundo que todos queremos. Si trabajamos juntos, en alianza, podremos lograrlo…” (Pacto Mundial, 2018)

Es evidente, pues, que todos, en un maridaje perfecto -gobierno-ciudadanía-empresa-tercer sector- estamos llamados por igual a desarrollar un papel significativo de cara a la consecución de estas aspiraciones que, ahora sí, nos permitirán hablar de un mundo global y globalizado, con toda la grandeza de la expresión, y todas sus consecuencias.

En Dividendo Social, lo tenemos claro. Apenas tres años después de la histórica aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, creemos poder afirmar que estamos ante uno de los retos más necesarios para la sociedad del siglo XXI, y, contradictoriamente, ante los grandes desconocidos por la ciudadanía, por la empresa y por las organizaciones del tercer sector, sin las que es imposible avanzar hacia un mundo más justo, solidario y equitativo.

Naciones Unidas alienta un marco de alianzas entre los agentes sociales, y apremia ahora que el sector empresarial y privado entienda también su papel y la necesidad de ponerse en acción e implicarse con unos objetivos y unas metas que son de todos. Y que su papel, como agente del cambio, como motor de la economía e innovación, requiere soluciones e implicaciones creativas para promover las semillas de un nuevo modelo productivo, en el que “no todo vale”.

Agenda 2030, oportunidad de negocio

Pero hablar en términos de ODS y RSC es hablar también de nuevas oportunidades de negocio y de mercado para las empresas y organizaciones que hacen de la gestión de la responsabilidad social corporativa, responsabilidad social competitiva.

¿Cómo implicar al sector privado en la consecución de los ODS? Urge, entre otros:

  • Integración y gestión de principios de RSC
  • Estrategias de comunicación para poner en valor el camino emprendido hacia la sostenibilidad
  • Información a los grupos de interés (stakeholders) externos e internos sobre el alcance de las medidas y las decisiones
  • Involucrar a toda la cadena de valor y de aprovisionamiento
  • Planes de incentivación, concienciación, y sensibilización por parte de las Administraciones centrales y locales

 

Y, sobre todo, hace falta Valor con Valores, para dar el salto definitivo hacia la sostenibilidad.

Dividendo Social te ayuda a asentar las bases para una estrategia de gestión de RSC en la senda de la sostenibilidad y la Agenda 2030 (ODS) y a poner en valor con estrategias de comunicación, el valor de tus acciones.

 

A día de hoy, son cada vez más las líneas de emprendimiento que integran la sostenibilidad, la ecología y los principios socialmente responsables (RSE), como modelo de negocio. Organizaciones que trazan su hoja de ruta, pensando en la obtención de resultados a medio y largo plazo; que asocian el valor del compromiso social y medioambiental al valor de las marcas, como elemento crucial de diferenciación y posicionamiento en el mercado. Novedosas propuestas de negocio que promueven criterios de responsabilidad social corporativa (RSC), como responsabilidad social competitiva. Que formulan sus planes y modelos de negocio, en definitiva, en clave de sostenibilidad y economía circular.

Publicaciones como Expansión y Emprendedores valoran ya la sostenibilidad, la ecología y la “ecoinnovación” como factores de diferenciación y competitividad asociados a las marcas. “El cuidado del medio ambiente y el aprovechamiento de las energías no es sólo una filosofía de vida para colectivos muy concretos como los ecologistas. Cada vez cobra más importancia en todos los ámbitos de la sociedad y también son una alternativa de negocio”, leíamos ya en 2012, en el diario Expansión.

Superado, al fin, el viejo debate sobre lo pasajero –o no- de la RSC y una gestión social y medioambientalmente responsable, son cada vez más organizaciones que asumen el reto y que plantean estrategias con un alto componente de compromiso social y medioambiental. Empresas que, como Dividendo Social, plantean la sostenibilidad empresarial y organizativa como un fin en sí misma. Marcas capaces de influir en el entorno y que se encuentran ante el reto de convertirse en armas letales o en grandes constructoras del futuro, parafraseando a Albert Bosch en el prólogo del libro “Responsabilidad Social Competitiva”.

Cada cual encontrará sus propias razones para explorar la sostenibilidad, la RSC y la ecología como fórmula de negocio y ecoinnovación, pero todas ellas, tienen algo en común:

  • Que identifican y acceden a nuevos nichos de mercados, a través de la concepción y puesta en marcha de nuevos productos y servicios innovadores. Marcas a las que se les abre todo un universo de posibilidades para relacionarse con los mercados, bajo criterios de innovación, proximidad, respeto y sostenibilidad.
  • Que conectan de forma privilegiada con un consumidor que se ocupa, se preocupa y valora de forma creciente los valores de las marcas que consumen y la gestión integrada de la Responsabilidad Social de las empresas que consideran relevantes a la hora tomar sus decisiones de compra y/o consumo.
  • La necesidad de anticiparse al marco normativo, como la nueva ley de contratación pública, a la que nos referíamos en post anterior, y que premia, en sus valoraciones, la integración de principios social y medioambientalmente responsables, en procesos de licitación pública.
  • Posicionarse como ventaja competitiva frente al marco legislativo en desarrollo como la futura ley del cambio climático y transición energética.
  • La previsión y gestión del riesgo, que asegura una visión a medio y largo plazo; un buen rendimiento social y medioambiental. Que asegura, en definitiva, la anticipación.
  • Que acceden al mercado de financiación e inversión, con nuevos inversores que premian las buenas prácticas, como modelo de negocio, competitividad y diferenciación.
  • Que conciben medidas de ahorro y eficiencia energética, que piensan en términos de economía circular; y que gracias a la gestión eficiente y consciente de los recursos, minimizan su impacto ambiental e inciden en la cuenta de resultados, con un menor coste en su desempeño.

 

Casos de éxito

Dividendo Social asistió al Día de la Persona Emprendedora de Andalucía 2018, organizado por Andalucía Emprende, Fundación Pública Andaluza. Tuvimos ocasión de comprobar cómo el talento emprendedor andaluz incorpora, cada vez más, criterios ecológicos y sostenibles como nuevas y novedosas fórmulas de negocio.

Es el caso de Biodiverxa, con el Food Track (cocina sobre ruedas) “MásqCandela”, que basa su modelo de negocio, restauración y oferta gastronómica, en la ecología y la sostenibilidad, y que conciben no solo para la variada oferta culinaria que incluyen en su carta, sino como forma de entender y gestionar su propia marca.

“Nuestros productos y procesos están diseñados desde la base para tener el menor impacto medioambiental posible, pero además para añadir valor al entorno. Por eso, nuestra labor de investigación culinaria y desarrollo de productos se basa en buscar aquellos ingredientes que, por su naturaleza, añaden riqueza al suelo, como hacen las legumbres, que fijan nitrógeno y ayudan a la regeneración de la tierra que los cultiva. También desarrollamos técnicas de elaboración que reduzcan el uso de agua y que tengan el packaging justo y algo menos. A ser posible, compostable (que implica ahorro energético, en la medida en que no necesita energía para el proceso de reciclado, que depende únicamente del solo como fuente energética).

La sostenibilidad económica es también una obligación de las empresas. La nuestra también lo contempla. Cuando aumenta la demanda de productos compostables, se reduce el coste. Cuanto más hablamos a otras empresas sobre cuidar estos detalles, más extendemos la red de demanda. Aplicamos el mismo concepto en la búsqueda de elementos y materias primas. Buscamos crear cadenas de confianza con productores de cercanía para poder seguir de cerca el impacto de nuestra actividad comercial y para tener redes de provisiones cercanas, que trasladar la materia prima cueste poco al medioambiente”. “Incorporar estos valores en la restauración se puede hacer de tal manera que aún sea rentable y que además se convierta en seña de identidad del lugar. Nuestro trabajo más cercano y visible es el que hacemos con nuestra cocina sobre ruedas, Más que candela

Más que candela, en Facebook @Soulfoodsobreruedasbiodiversidadculinaria y @biodiverxa, en Twitter, es nuestra embajadora al mundo, la prueba de que aplicar estos valores y actuar desde la responsabilidad produce resultados de calidad, elegantes, ricos, divertidos, accesibles, que añaden al bienestar de nuestro entorno, pero sobre todo al de nuestros cuerpos. En la gastronomía tenemos una obligación al producto, al sabor, a la cultura culinaria, pero sobre todas esas cosas, la obligación de alimentar nuestros cuerpos de forma saludable y beneficiosa. Somos parte de la salud de nuestra comunidad, agentes activos del bienestar individual y social”.

Si estás pensando iniciar un proyecto emprendedor ecológico y sostenible, Dividendo Social te ayuda y a poner en valor acciones comprometidas con principios social y medioambientalmente responsables. Te ayudamos a anticiparte al marco normativo y legislativo. Te ayudamos a gestionar social, medioambiental y competitivamente la RSC como elemento diferenciador y competitivo. ¿Hablamos?

Si tu empresa u organización, con independencia de su tamaño, licita en procesos de contratación de la Administración Pública, te interesará seguir leyendo este post. Y es que, desde el pasado mes de marzo, la gestión social y medioambientalmente responsable (RSC) puntúa en los procesos de licitación de la Administración Pública. La Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, otorga un peso específico a la RSC, y la gestión de aspectos sociales y medioambientales, en la cadena de valor y de aprovisionamiento.

En nuestro post anterior, avanzamos algunas de las razones por la que tu organización debe integrar la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) como valor estratégico de competitividad y diferenciación. Por su incidencia, no solo en la sociedad y en el medioambiente sino por su vinculación directa con la cuenta de resultados. Hablamos también de un aspecto de voluntariedad, que viene cediendo terreno a la obligatoriedad. Ahora, de manos de las entidades públicas que, mediante la nueva ley de contratación pública, incluyen en los pliegos de contratación, el que podríamos denominar “clausulado social” y “clausulado medioambiental”, directamente relacionado con la gestión de la RSE.

RSC, clave en la puntuación

Además de los criterios calidad-precio y coste-eficacia, con la nueva la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, las administraciones públicas valorarán positivamente aspectos cualitativos, y tomarán en cuenta la gestión de aspectos sociales, medioambientales y de innovación.

Relacionados con el medioambiente:

  • Reducción del nivel de emisión de gases de efecto invernadero.
  • Empleo de medidas de ahorro y eficiencia energética.
  • Utilización de energía procedente de fuentes renovables durante la ejecución del contrato.
  • Mantenimiento o mejora de los recursos naturales.

Relacionados con la sociedad, la diversidad y el género:

  • Impulso a la integración social e inserción socio-laboral de personas con discapacidad, personas desfavorecidas o miembros de grupos vulnerables entre las personas asignadas a la ejecución del contrato.
  • Planes de igualdad de género.
  • Fomento de la contratación femenina.
  • Conciliación de la vida laboral, personal y familiar.
  • Mejora de las condiciones laborales y salariales.
  • Estabilidad y seguridad en el empleo.
  • Formación y protección de la salud y la seguridad en el trabajo.

Razones excluyentes y de obligado cumplimiento

Y atención, porque además de las consideraciones positivas que puntúan o desempatan en procesos de licitación, la ley incluye las denominadas condiciones especiales de ejecución de contrato que pueden ser de carácter económico, de innovación, social, ético o medioambiental. Se trata de cláusulas de obligado cumplimiento de la que cada administración incorporará al menos una de todas ellas en cada pliego. Y que son de obligado cumplimiento no solo para la empresa adjudicataria, sino para todos los subcontratistas implicados en el proceso de ejecución.

La norma incluye también criterios excluyentes relacionados con:

  • Ofertas con precios que no cubran los costes salariales establecidos en los convenios colectivos sectoriales; o el incumplimiento o retraso reiterado de pagos de salarios.
  • Las que sean tan anormalmente bajas que se presuman inviables.
  • Vulneración de la Ley general de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, y que obliga a que, al menos el 2% de los empleados de las empresas de 50 o más trabajadores tenga reconocida una discapacidad.

En conclusión…

En definitiva, la gestión de la RSC ha dejado de ser opcional para empresas y organizaciones que contratan con la administración pública. En los procesos de licitación, se ha convertido en una obligación integrar políticas de RSC, a fin de no disminuir el nivel de competitividad en los baremos de puntuación frente a otros licitantes y aumentar las garantías de éxito en la obtención de los proyectos y contratos por parte del licitador, incluso para el caso de contratos menores.

Desde Dividendo Social, ayudamos a las organizaciones y empresas en la integración gradual, la consolidación, la comunicación, el reporte ante organismos o las certificaciones en materia de responsabilidad social corporativa con el objetivo de mejorar su competitividad y el impacto en la sociedad, haciendo crecer su valor con valores. ¿Hablamos?