Dividendo Social | RSC
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RSC

Porque, sin agua, no hay futuro posible, hoy, 22 de marzo, Día Mundial del Agua, nos sumamos a la reivindicación de Naciones Unidas para dotar al agua de valor y significado. Y a la importancia de concienciar sobre la indispensabilidad del agua para avanzar en la senda del desarrollo sostenible y en la (re)construcción de una mañana que «no deje a nadie atrás».

Avanzar en la consecución del ODS 6, Agua y Saneamiento, como un objetivo vital para la humanidad, nos corresponde a cada uno de nosotros y de nosotras. Y es que, casi sin darnos cuentas, obviamos que el agua está presente en nuestras vidas y que su abastecimiento pende de un hilo.

Agua y Saneamiento para tod@s debiera ser algo más que que una vocación. En la medida en que es un bien limitado y crucial para la sostenibilidad de la vida en el Planeta, así como para la sostenibilidad de nuestro sistema productivo y para nuestra sociedad, contribuir al logro de garantizar agua y saneamiento a la población mundial, debe convertirse en una aspiración  individual y colectiva.

Agua y saneamiento son indispensables para regar las semillas del mañana. Y son una forma de entender nuestras culturas. El agua forma parte de la idiosincrasia de la civilización y de su abastecimiento, depende poder acabar con el hambre y la pobreza; no contribuir a ahondar en las desigualdades existentes; o contribuir a erradicar toda posibilidad de que surjan nuevos dramas para la humanidad relacionados con la escasez o fenómenos climáticos extremos.

Que el agua cope el interés de nuestros gobernantes, de nuestras empresas y de la sociedad civil, depende también del  sentir y de la conciencia ciudadana. Porque el agua no es infinita, valoremos el recurso como uno de los más preciados bienes de y para la humanidad.

Para Dividendo Social, agua significa vida. ¿Y para ti?

 

Con permiso de una pandemia (o «sindemia, que es como, según la revista ‘The Lancet«, es más apropiado referirse al COVID-19, en la medida en que hay muchos otros factores a los que, además de la enfermedad, urge prestar atención) como la derivada de la disrupción de la COVID-19 en nuestras vidas, cambio climático y un aumento de la(s) desigualdad(es) siguen siendo riesgos más que probables y con alto impacto en el corto y medio plazo, según el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial. Riesgos que, además, requieren una respuesta contundente y urgente por parte de gobiernos y mandatari@s si no queremos profundizar en las grietas de una sociedad, a día de hoy, más fragmentada que hace solo unos años; y en los devastadores efectos de nuestro paso por el Planeta.

Son algunas de las conclusiones del informe de riesgos del Foro Económico Mundial de Davos (The Global Risks Report 2021), dado a conocer este mes de enero.

Urge que gobiernos, empresas, sociedad civil y entidades del tercer sector y sin ánimo de lucro, en un marco común de alianzas (ODS 17) y diálogo, tomen en consideración los riesgos globales a los que, como humanidad, nos enfrentamos en el corto y medio plazo. Tomar en consideración el impacto y la probabilidad de riesgos como el de una pandemia (incluida en la matriz de riesgos del Foro Económico Mundial desde 2006) debiera ser algo más que un compromiso. Y es que, con permiso de la COVID-19, el mundo no está preparado para resistir la embestida de otra crisis como la del cambio climático y para la que ningún país, ninguna economía ni ninguna sociedad está preparada.

 

Matriz de riesgos globales Foro Económico Mundial 2021

Son cada vez más quienes hablan de una generación perdida a la que no debemos -ni podemos- seguir ignorando. Es la generación que se enfrenta a un mañana más que incierto. De nosotr@s depende que no sea, además, un mañana improbable.

Avanzar en una transición ecológica de la economía y de nuestro modelo de producción, a pesar de la sindemia derivada de la crisis sanitaria y el drama humanitario en el que andamos inmers@s, ha de convertirse en la más sostenible de las sendas para evitar seguir profundizado en las muchas brechas de las que depende que la igualdad alcanzada hoy no dé un solo paso atrás.

De nosotr@s depende también la reconstrucción sostenible, sostenida y ecológica de un futuro que no deje a nadie atrás, asentado, entre otros, en la Agenda 2030 trazada por la ONU con un horizonte temporal, 2030, y 17 objetivos de desarrollo sostenible y sus respectivas metas, en los que poner el foco como antídoto y vacuna a la(s) desigualdad(es) y al riesgo más que probable de una (mayor) crisis del cambio climático de consecuencias irreversibles.

Por probabilidad, los tres primeros riesgos globales contemplados en el Global Risks Report 2021, guardan relación con el clima, el tiempo, el daño perpetrado por los humanos al entorno natural y el fracaso de las acciones planteadas para mitigar los efectos del cambio climático. Por impacto, las consecuencias de este fracaso son de un riesgo impredecible.

 

De nosotr@s depende entrar en acción para evitar una matriz de riesgos globales. No será que no estamos avisad@s…

 

Raquel Paiz

CEO Dividendo Social. Comunicación Estratégica, RSC y Desarrollo Sostenible

 

 

 

 

El próximo 19 de diciembre, de 11 a 12 horas, participaré en el curso online “Innovar en la política local desde la igualdad. Nueva agenda urbana y buenas prácticas”, organizado por el Centro Mediterráneo de la Universidad De Granada. Una hora en la que trataré de poner el foco en algunas cuestiones básicas como la necesidad de comunicar la crucial importancia de acometer la (re)construcción del sistema tomando como pilar el desarrollo sostenible y la Nueva Agenda Urbana, sobre la que he reflexionado en diferentes ocasiones.

Y si el desarrollo sostenible, me ha parecido siempre el único de los desarrollos posibles, ahora, en un momento de extraordinaria complejidad, marcado por la disrupción y la presencia de la COVID-19 en nuestras vidas, razón de más. Ahora, que nos hemos visto en la obligación de vivir confinados en el perímetro de nuestros municipios, constatamos de la importancia de la confortabilidad, amigabilidad y sostenibilidad de nuestros entornos urbanos.

El momento es propicio para impulsar un cambio de paradigma, sustentado en la sostenibilidad y que afecta no solo al modelo de producción, sino a la forma en que (co)habitamos las urbes

¿Habitamos las ciudades que queremos? ¿Contribuyen las ciudades a impulsar un modelo de desarrollo y convivencia asentado sobre los pilares que son y representan los ODS de la Agenda 2030 de Naciones Unidas? ¿Somos conscientes de que las grandes batallas contra el cambio climático, la polución, la movilidad sostenible o mitigar los devastadores efectos de los que hoy es ya una sindemia, se librarán en las ciudades?

¿Promoveremos un modelo capaz de impulsar la convivencia entre los entornos rurales y los entornos urbanos? ¿Somos conscientes de nuestro papel como ciudanan@s para contribuir a propiciar el cambio hacia un modelo alineado con el desarrollo sostenible? ¿Saben nuestr@s regidores cómo hacerlo?

 

ODS 11, objetivo estratégico

Según Naciones Unidas, hoy, “más de la mitad de la población mundial vive hoy en zonas urbanas”. Y en 2050, esa cifra habrá aumentado a 6.500 millones de personas, dos tercios de la humanidad. No es posible lograr un desarrollo sostenible sin transformar radicalmente la forma en que construimos y administramos los espacios urbanos” (ODS 11 de la Agenda 2030).

Y a tal fin, contamos con una herramienta crucial específica para los municipios. Las Agendas Urbanas, o lo que es lo mismo, la hoja de ruta de los municipios para contribuir al desarrollo sostenible, y más ahora que apremia la reconstrucción del modelo productivo y el impulso de una transición ecológica y un gran “pacto verde”.

La Agenda Urbana Española, impulsada por el Gobierno de España en febrero de 2019, representa pues, la hoja de ruta que, en línea con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), marca el “camino para conseguir pueblos y ciudades más humanos”.

De cómo y por qué comunicar la importancia de impulsar y sacar provecho a los principios de la Agenda Urbana, hablamos el próximo 19 de diciembre.

Más información aquí:

https://cemed.ugr.es/curso/20zu01/

 

Raquel Paiz

Periodista especializada en RSC y Desarrollo Sostenible

CEO Dividendo Social. Valor con Valores

 

También, y sobre todo, en tiempo de extraordinaria complejidad como los actuales, marcados por la irrupción de la COVID-19 en nuestras vidas, la infancia merece  una muy especial atención.

Y es hoy, se están conformando los adultos del futuro. Impulsar el cuidado y proteger su salud mental y emocional en tiempos de COVID torna vital en estos casos. Y más si se trata de colectivos especialmente vulnerables y en riesgo de exclusión.

A propósito de los ODS 3, 4 y 17 de la Agenda 2030 de la ONU, el próximo 2 de diciembre, acompañamos a Aldeas Infantiles SOS en la presentación del informe “Cuidado de calidad y salud mental en tiempos de la COVID-19, una mirada desde los niños y niñas más vulnerables”, un estudio que ahonda en los efectos psicológicos de la pandemia y el confinamiento, y en el que han participado más de 460 niños y adolescentes del sistema de protección y familias en riesgo.

La presentación será el próximo martes 1 de diciembre, a las 16 horas .

Inscríbete a través de este enlace.

Participan:

  • Fernando Chacón, decano del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid
  • Laura Vallejo, directora de investigación de Aldeas Infantiles SOS de España
  • Javier Fresneda, vicepresidente de Aldeas Infantiles SOS de España
  • Clara Martínez, directora de la Cátedra Santander de los Derechos del Niño en la Universidad Pontificia de Comillas ICAI-ICADE
  • Nadia Garrido, directora de incidencia de Aldeas Infantiles SOS España

Dividendo Social ha tenido el privilegio de colaborar, con Diputación de Granada y Territorios Responsables, en la organización de la jornada “Hacia un modelo de territorios sostenibles. La RSC como palanca de cambio”, celebrada en el Ayuntamiento de Guadix (Granada). Más de 50 personas se dieron cita en un encuentro en el que expertos y profesionales de diferentes ámbitos de gestión debatieron sobre la importancia de la responsabilidad social corporativa y el desarrollo sostenible, en la senda de la sostenibilidad marcada por la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus 17 objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En la jornada que representa ya el debut para el equipo de Dividendo Social -con la periodista Mamen Sánchez, como maestra de ceremonias, y nuestra CEO, Raquel Paiz, periodista especializada en RSC y sostenibilidad, como moderadora del panel de buenas prácticas- estuvieron presentes organizaciones como Asociación San José en favor de personas con discapacidad intelectual, el Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Granada (CICODE), Bankia¸ el Hospital Real de Guadix, la Territorios Responsables de Diputación de Granada, y el Ayuntamiento de Guadix.

Ponencias marco, disertaciones y un panel de buenas prácticas, como punto de partida para reflexionar sobre las nuevas tendencias en el ámbito de la Responsabilidad Social, tomando como punto de partida la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sobre la importancia de gestión de aspectos relacionados con la responsabilidad social corporativa en todos los ámbitos organizativos, como elemento estratégico y con un alto valor competitivo, que contribuye, además, a asentar las bases de un modelo de sociedad más justo, igualitario y comprometido con la sociedad, la comunidad y el medioambiente.

  • Javier Ordóñez, subdirector del CICODE de la Universidad de Granada, ofreció una interesante ponencia marco, centrada en la agenda 2030, y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), desde el punto de vista de los territorios sostenibles.
  • Con Jorge López y David Fernández, de Diputación de Granada, conocimos el intenso trabajo de Diputación de Granada, para alcanzar un modelo de territorios sostenibles e inteligentes, y el contenido de la guía de buenas prácticas sobre Smart City para pequeñas y medianos municipios, editada por la Red Granadina de Municipios hacia la Sostenibilidad de la Diputación granadina.
  • En el panel de buenas prácticas, moderado por nuestra CEO, la periodista experta en RSC y sostenibilidad, Raquel Paiz, se dieron a conocer las actuaciones llevadas a cabo por distintas organizaciones como Bankia, que explicó su modelo de gestión responsable en el modelo financiero; el Centro Cultural Abierto Hospital Real de Guadix y la recuperación sostenible del patrimonio y la asociación San José de Guadix, entidad sin ánimo de lucro, que ha integrado la RSC en su plan estratégico.

Si estás pensando organizar unas jornadas, encuentros, talleres formativos, charlas, ponencias sobre RSC y/o Desarrollo Sostenible, te ayudamos.

¿Hablamos?

Galería de fotos ©Dividendo Social

 

 

Diecisiete son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 sus metas, refrendados por 193 países en septiembre de 2015. Son la nueva hoja de ruta de y hacia la sostenibilidad marcada por Naciones Unidas. 17 objetivos y un único fin: la sostenibilidad. Pero… ¿por qué hablamos de sostenibilidad en pleno siglo XXI? ¿Por qué 17 objetivos que proponen un mundo sin pobreza, sin hambre… un mundo que vele para por la sostenibilidad planetaria, la salud y el bienestar, la educación de calidad, de igualdad de género, de agua para el desarrollo sostenible, de diversidad en los ecosistemas, de trabajo decente, ciudades sostenibles y resilientes? ¿Por qué este llamamiento a que los agentes sociales –públicos, privados y sin ánimo de lucro- entren en acción? ¿Por qué hay que dejar atrás las meras declaraciones de intenciones? ¿Por qué en un marco de alianzas? ¿Por qué la necesidad de implementar estrategias de Responsabilidad Social (RSC) como herramientas para la consecución de los ODS?

La respuesta está meridianamente clara. Ninguna empresa ni organización, tal y como adelantamos en el post “Objetivos de Desarrollo Sostenible: ODS, el único futuro posible”, puede prosperar a menos que las personas y el planeta prosperen. Y este punto de partida incluye asegurar que el mundo está dispuesto a aceptar que el modelo productivo anterior ha resultado, a todas luces, injusto, ineficaz e ineficiente. Si algo nos queda de la crisis son las lecciones aprendidas. Y esto requiere asegurar, como leemos en la “Guía para el liderazgo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un enfoque basado en principios”, que el mundo esté en camino de poder cumplir con los 17 ODS. “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción para las personas, el planeta y la prosperidad”. Garantizar el cumplimiento de los ODS es crucial para que en un futuro no tan lejano, que hemos de empezar a escribir hoy, hablemos en términos de sostenibilidad, gobernanza, justicia, transparencia y ética.

 ODS, medición y comunicación

“Sin embargo –tal y como se afirma en el monográfico de la Red Española de Pacto Mundial, “ODS, Año 3. Una alianza global para la Agenda 2030”- tres años después de que los 193 miembros de Naciones Unidas aprobaran la Agenda 2030 entre numerosos aplausos, debemos mostrar acción e impacto a mayor escala. Para lograr el impulso necesario y el cambio exponencial requerido para la consecución de los ODS, es evidente que necesitaremos encontrar formas más eficientes de medir y gestionar el progreso en cada una de las metas a fin de garantizar que nuestra ambición común se corresponde con el impacto requerido. Serán necesarias también mejores fórmulas de comunicación por parte de las empresas, especialmente en relación a los impactos sociales y a las actividades en la cadena de suministro. Son enormes desafíos, pero, por primera vez, tenemos un marco que nos permite unirnos en acciones conjuntas para lograr el mundo que todos queremos. Si trabajamos juntos, en alianza, podremos lograrlo…” (Pacto Mundial, 2018)

Es evidente, pues, que todos, en un maridaje perfecto -gobierno-ciudadanía-empresa-tercer sector- estamos llamados por igual a desarrollar un papel significativo de cara a la consecución de estas aspiraciones que, ahora sí, nos permitirán hablar de un mundo global y globalizado, con toda la grandeza de la expresión, y todas sus consecuencias.

En Dividendo Social, lo tenemos claro. Apenas tres años después de la histórica aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, creemos poder afirmar que estamos ante uno de los retos más necesarios para la sociedad del siglo XXI, y, contradictoriamente, ante los grandes desconocidos por la ciudadanía, por la empresa y por las organizaciones del tercer sector, sin las que es imposible avanzar hacia un mundo más justo, solidario y equitativo.

Naciones Unidas alienta un marco de alianzas entre los agentes sociales, y apremia ahora que el sector empresarial y privado entienda también su papel y la necesidad de ponerse en acción e implicarse con unos objetivos y unas metas que son de todos. Y que su papel, como agente del cambio, como motor de la economía e innovación, requiere soluciones e implicaciones creativas para promover las semillas de un nuevo modelo productivo, en el que “no todo vale”.

Agenda 2030, oportunidad de negocio

Pero hablar en términos de ODS y RSC es hablar también de nuevas oportunidades de negocio y de mercado para las empresas y organizaciones que hacen de la gestión de la responsabilidad social corporativa, responsabilidad social competitiva.

¿Cómo implicar al sector privado en la consecución de los ODS? Urge, entre otros:

  • Integración y gestión de principios de RSC
  • Estrategias de comunicación para poner en valor el camino emprendido hacia la sostenibilidad
  • Información a los grupos de interés (stakeholders) externos e internos sobre el alcance de las medidas y las decisiones
  • Involucrar a toda la cadena de valor y de aprovisionamiento
  • Planes de incentivación, concienciación, y sensibilización por parte de las Administraciones centrales y locales

 

Y, sobre todo, hace falta Valor con Valores, para dar el salto definitivo hacia la sostenibilidad.

Dividendo Social te ayuda a asentar las bases para una estrategia de gestión de RSC en la senda de la sostenibilidad y la Agenda 2030 (ODS) y a poner en valor con estrategias de comunicación, el valor de tus acciones.

 

“Lo que no se comunica, no existe”. El aforismo, atribuido al célebre Marshall McLuhan, resume en unas muy pocas palabras, la necesidad de comunicar y poner en valor, no solo nuestras acciones, sino el sentido de nuestras acciones. Qué hacemos; por qué lo hacemos; con quién y/o hacia quién dirigimos nuestras estrategias; son algunas de las cuestiones que, tradicionalmente, ayudan a la organización a poner en valor, los valores asociados a las marcas. A gestionar su reputación, en definitiva. La comunicación, pues, abre un universo de oportunidades a las compañías.

Por qué es importante comunicar. Por qué es importante planificar una estrategia de comunicación corporativa, como hoja de ruta hacia una adecuada gestión de los clásicos vectores de la comunicación: externa e interna. Y, ahora, como no podía ser de otra forma, la comunicación y la construcción de la identidad digital.

Y es que…

  • La comunicación se convierte en el perfecto aliado para poner en valor, el valor de nuestras acciones.
  • No comunicar es imposible. La comunicación es inherente a la existencia.
  • Si no lo comunica la organización, lo hará la competencia.
  • Establecer mecanismos y canales de diálogo con los grupos de interés, permite a las marcas, identificar nuevas oportunidades de negocio y servicio, basadas en necesidades y expectativas reales de los stakeholders.
  • Una adecuada estrategia de comunicación externa se convierte en elemento crucial de competitividad y diferenciación. Marcas que gestionan su reputación y que se anticipan con un mensaje proactivo, atractivo, veraz y sostenible, son marcas competitivas.
  • La comunicación interna contribuye a mejorar el clima laboral; a alinear los objetivos de la compañía con los objetivos de la plantilla; a incidir en una cultura corporativa común; y a hacer del orgullo de pertenencia, uno de nuestros principales activos.
  • Planificar, gestionar y monitorizar la presencia de la marca en el entorno digital, para identificar qué se dice de la marca; qué opinión tienen l@s usari@s sobre nuestras acciones, nuestros servicios y nuestros productos; y cuál es el sentimiento de l@s clientes hacia la organización.
  • Entender la importancia de llevar a cabo una estrategia de comunicación sostenible, para poner en valor campañas específicas sobre cuestiones relacionadas con RSC y Sostenibilidad, resulta también crucial en momentos como el actual; en que cada vez más usuari@s exigen a las organizaciones un comportamiento ético, transparente y sostenible. Y que están dispuestos a condicionar sus decisiones de compra, contratación y consumo, en virtud de valores asociados -o no- a las marcas.

 

Comunicación ética y sostenible

En este cambio de paradigma de la comunicación, en la sociedad de la información, l@s clientes y usuari@s exigen no solo comportamientos éticos y sostenibles a las compañías; sino que demandan una mayor transparencia a la hora de comunicar. Para “aparentar ser bueno, primero, hay que serlo”. Y es que, de no ser así, hay un alto riesgo de sucumbir en una indeseable práctica de greenwashing, tan peligrosa, como dañina, para la reputación de la marca.

Dividendo Social ayuda a las organizaciones a gestionar y planificar sus estrategias de comunicación corporativa (externa, interna y online), y sus estrategias de reputación corporativa, con el fin de poner en valor, los valores de las marcas. Te ayudamos a diseñar:

  • Planes estratégicos de comunicación
  • Programas y políticas de comunicación
  • Departamento de comunicación y gabinete de prensa
  • Reputación corporativa y gestión de crisis

¿Hablamos?

A día de hoy, son cada vez más las líneas de emprendimiento que integran la sostenibilidad, la ecología y los principios socialmente responsables (RSE), como modelo de negocio. Organizaciones que trazan su hoja de ruta, pensando en la obtención de resultados a medio y largo plazo; que asocian el valor del compromiso social y medioambiental al valor de las marcas, como elemento crucial de diferenciación y posicionamiento en el mercado. Novedosas propuestas de negocio que promueven criterios de responsabilidad social corporativa (RSC), como responsabilidad social competitiva. Que formulan sus planes y modelos de negocio, en definitiva, en clave de sostenibilidad y economía circular.

Publicaciones como Expansión y Emprendedores valoran ya la sostenibilidad, la ecología y la “ecoinnovación” como factores de diferenciación y competitividad asociados a las marcas. “El cuidado del medio ambiente y el aprovechamiento de las energías no es sólo una filosofía de vida para colectivos muy concretos como los ecologistas. Cada vez cobra más importancia en todos los ámbitos de la sociedad y también son una alternativa de negocio”, leíamos ya en 2012, en el diario Expansión.

Superado, al fin, el viejo debate sobre lo pasajero –o no- de la RSC y una gestión social y medioambientalmente responsable, son cada vez más organizaciones que asumen el reto y que plantean estrategias con un alto componente de compromiso social y medioambiental. Empresas que, como Dividendo Social, plantean la sostenibilidad empresarial y organizativa como un fin en sí misma. Marcas capaces de influir en el entorno y que se encuentran ante el reto de convertirse en armas letales o en grandes constructoras del futuro, parafraseando a Albert Bosch en el prólogo del libro “Responsabilidad Social Competitiva”.

Cada cual encontrará sus propias razones para explorar la sostenibilidad, la RSC y la ecología como fórmula de negocio y ecoinnovación, pero todas ellas, tienen algo en común:

  • Que identifican y acceden a nuevos nichos de mercados, a través de la concepción y puesta en marcha de nuevos productos y servicios innovadores. Marcas a las que se les abre todo un universo de posibilidades para relacionarse con los mercados, bajo criterios de innovación, proximidad, respeto y sostenibilidad.
  • Que conectan de forma privilegiada con un consumidor que se ocupa, se preocupa y valora de forma creciente los valores de las marcas que consumen y la gestión integrada de la Responsabilidad Social de las empresas que consideran relevantes a la hora tomar sus decisiones de compra y/o consumo.
  • La necesidad de anticiparse al marco normativo, como la nueva ley de contratación pública, a la que nos referíamos en post anterior, y que premia, en sus valoraciones, la integración de principios social y medioambientalmente responsables, en procesos de licitación pública.
  • Posicionarse como ventaja competitiva frente al marco legislativo en desarrollo como la futura ley del cambio climático y transición energética.
  • La previsión y gestión del riesgo, que asegura una visión a medio y largo plazo; un buen rendimiento social y medioambiental. Que asegura, en definitiva, la anticipación.
  • Que acceden al mercado de financiación e inversión, con nuevos inversores que premian las buenas prácticas, como modelo de negocio, competitividad y diferenciación.
  • Que conciben medidas de ahorro y eficiencia energética, que piensan en términos de economía circular; y que gracias a la gestión eficiente y consciente de los recursos, minimizan su impacto ambiental e inciden en la cuenta de resultados, con un menor coste en su desempeño.

 

Casos de éxito

Dividendo Social asistió al Día de la Persona Emprendedora de Andalucía 2018, organizado por Andalucía Emprende, Fundación Pública Andaluza. Tuvimos ocasión de comprobar cómo el talento emprendedor andaluz incorpora, cada vez más, criterios ecológicos y sostenibles como nuevas y novedosas fórmulas de negocio.

Es el caso de Biodiverxa, con el Food Track (cocina sobre ruedas) “MásqCandela”, que basa su modelo de negocio, restauración y oferta gastronómica, en la ecología y la sostenibilidad, y que conciben no solo para la variada oferta culinaria que incluyen en su carta, sino como forma de entender y gestionar su propia marca.

“Nuestros productos y procesos están diseñados desde la base para tener el menor impacto medioambiental posible, pero además para añadir valor al entorno. Por eso, nuestra labor de investigación culinaria y desarrollo de productos se basa en buscar aquellos ingredientes que, por su naturaleza, añaden riqueza al suelo, como hacen las legumbres, que fijan nitrógeno y ayudan a la regeneración de la tierra que los cultiva. También desarrollamos técnicas de elaboración que reduzcan el uso de agua y que tengan el packaging justo y algo menos. A ser posible, compostable (que implica ahorro energético, en la medida en que no necesita energía para el proceso de reciclado, que depende únicamente del solo como fuente energética).

La sostenibilidad económica es también una obligación de las empresas. La nuestra también lo contempla. Cuando aumenta la demanda de productos compostables, se reduce el coste. Cuanto más hablamos a otras empresas sobre cuidar estos detalles, más extendemos la red de demanda. Aplicamos el mismo concepto en la búsqueda de elementos y materias primas. Buscamos crear cadenas de confianza con productores de cercanía para poder seguir de cerca el impacto de nuestra actividad comercial y para tener redes de provisiones cercanas, que trasladar la materia prima cueste poco al medioambiente”. “Incorporar estos valores en la restauración se puede hacer de tal manera que aún sea rentable y que además se convierta en seña de identidad del lugar. Nuestro trabajo más cercano y visible es el que hacemos con nuestra cocina sobre ruedas, Más que candela

Más que candela, en Facebook @Soulfoodsobreruedasbiodiversidadculinaria y @biodiverxa, en Twitter, es nuestra embajadora al mundo, la prueba de que aplicar estos valores y actuar desde la responsabilidad produce resultados de calidad, elegantes, ricos, divertidos, accesibles, que añaden al bienestar de nuestro entorno, pero sobre todo al de nuestros cuerpos. En la gastronomía tenemos una obligación al producto, al sabor, a la cultura culinaria, pero sobre todas esas cosas, la obligación de alimentar nuestros cuerpos de forma saludable y beneficiosa. Somos parte de la salud de nuestra comunidad, agentes activos del bienestar individual y social”.

Si estás pensando iniciar un proyecto emprendedor ecológico y sostenible, Dividendo Social te ayuda y a poner en valor acciones comprometidas con principios social y medioambientalmente responsables. Te ayudamos a anticiparte al marco normativo y legislativo. Te ayudamos a gestionar social, medioambiental y competitivamente la RSC como elemento diferenciador y competitivo. ¿Hablamos?

Si tu empresa u organización, con independencia de su tamaño, licita en procesos de contratación de la Administración Pública, te interesará seguir leyendo este post. Y es que, desde el pasado mes de marzo, la gestión social y medioambientalmente responsable (RSC) puntúa en los procesos de licitación de la Administración Pública. La Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, otorga un peso específico a la RSC, y la gestión de aspectos sociales y medioambientales, en la cadena de valor y de aprovisionamiento.

En nuestro post anterior, avanzamos algunas de las razones por la que tu organización debe integrar la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) como valor estratégico de competitividad y diferenciación. Por su incidencia, no solo en la sociedad y en el medioambiente sino por su vinculación directa con la cuenta de resultados. Hablamos también de un aspecto de voluntariedad, que viene cediendo terreno a la obligatoriedad. Ahora, de manos de las entidades públicas que, mediante la nueva ley de contratación pública, incluyen en los pliegos de contratación, el que podríamos denominar “clausulado social” y “clausulado medioambiental”, directamente relacionado con la gestión de la RSE.

RSC, clave en la puntuación

Además de los criterios calidad-precio y coste-eficacia, con la nueva la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, las administraciones públicas valorarán positivamente aspectos cualitativos, y tomarán en cuenta la gestión de aspectos sociales, medioambientales y de innovación.

Relacionados con el medioambiente:

  • Reducción del nivel de emisión de gases de efecto invernadero.
  • Empleo de medidas de ahorro y eficiencia energética.
  • Utilización de energía procedente de fuentes renovables durante la ejecución del contrato.
  • Mantenimiento o mejora de los recursos naturales.

Relacionados con la sociedad, la diversidad y el género:

  • Impulso a la integración social e inserción socio-laboral de personas con discapacidad, personas desfavorecidas o miembros de grupos vulnerables entre las personas asignadas a la ejecución del contrato.
  • Planes de igualdad de género.
  • Fomento de la contratación femenina.
  • Conciliación de la vida laboral, personal y familiar.
  • Mejora de las condiciones laborales y salariales.
  • Estabilidad y seguridad en el empleo.
  • Formación y protección de la salud y la seguridad en el trabajo.

Razones excluyentes y de obligado cumplimiento

Y atención, porque además de las consideraciones positivas que puntúan o desempatan en procesos de licitación, la ley incluye las denominadas condiciones especiales de ejecución de contrato que pueden ser de carácter económico, de innovación, social, ético o medioambiental. Se trata de cláusulas de obligado cumplimiento de la que cada administración incorporará al menos una de todas ellas en cada pliego. Y que son de obligado cumplimiento no solo para la empresa adjudicataria, sino para todos los subcontratistas implicados en el proceso de ejecución.

La norma incluye también criterios excluyentes relacionados con:

  • Ofertas con precios que no cubran los costes salariales establecidos en los convenios colectivos sectoriales; o el incumplimiento o retraso reiterado de pagos de salarios.
  • Las que sean tan anormalmente bajas que se presuman inviables.
  • Vulneración de la Ley general de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, y que obliga a que, al menos el 2% de los empleados de las empresas de 50 o más trabajadores tenga reconocida una discapacidad.

En conclusión…

En definitiva, la gestión de la RSC ha dejado de ser opcional para empresas y organizaciones que contratan con la administración pública. En los procesos de licitación, se ha convertido en una obligación integrar políticas de RSC, a fin de no disminuir el nivel de competitividad en los baremos de puntuación frente a otros licitantes y aumentar las garantías de éxito en la obtención de los proyectos y contratos por parte del licitador, incluso para el caso de contratos menores.

Desde Dividendo Social, ayudamos a las organizaciones y empresas en la integración gradual, la consolidación, la comunicación, el reporte ante organismos o las certificaciones en materia de responsabilidad social corporativa con el objetivo de mejorar su competitividad y el impacto en la sociedad, haciendo crecer su valor con valores. ¿Hablamos?

 

 

 

 

Llevamos años hablando de Responsabilidad Social Corporativa (o empresarial). Aproximadamente, un par de décadas. Hablamos de los años del boom y el revulsivo que supuso el lanzamiento del Global Compact de la ONU (Pacto Mundial) y sus diez principios. Corría el año 1999, cuando Global Reporting Initiative (GRI) comenzaba a dar sus primeros pasos como estándar de reporte en un marco medible y comparable. Los años en los que entidades supranacionales publicaban sus primeras guías y definiciones sobre la recién nacida RSC (Libro Verde de la Comisión Europea sobre RSE) para recorrer un camino que nos trae al día de hoy. Y que define Responsabilidad Social Corporativa como la “integración voluntaria, por parte de las empresas, de la preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores.” En este post, analizamos cómo incide la RSC en la cuenta de resultados. Cómo la obligatoriedad gana terreno a la voluntariedad. Y cómo transformar el riesgo en oportunidad, dialogando con los grupos de interés.

Hemos sido testigos de los años prodigiosos para la RSC, como mecanismo de transparencia, en la triple rendición de cuentas (económica, social y medioambiental) y, como algo más y verdaderamente importante: como una forma de gestionar íntegra y trasversalmente la organización. Pensando no solo en el fin legítimo de la creación de valor; sino en la forma en que las organizaciones generan ese valor. Valor con Valores.

La incorporación de principios de gestión responsable en el seno organizativo representa la oportunidad de:

  • Crear valor para la marca.
  • Cambiar el modelo productivo.
  • Cambiar la forma en que la organización se relaciona con sus grupos de interés y con el entorno.
  • Cambiar la forma en que las organizaciones analizan, estudian e integran las expectativas y necesidades de sus grupos de interés (stakeholders), en sus modelos y planes de negocio, a través de estudios de materialidad (o lo que de verdad interesa a los stakeholders).
  • Cambiar la forma en que la organización analiza y entiende el riesgo que supone vivir de espalda a sus grupos de interés y al entorno en el que opera y lo convierte en nueva oportunidad para la creación de valor compartido.

La eclosión de los ODS

Las grandes corporaciones lo han entendido. Y, en su haber, aproximadamente dos décadas de gestión e integración de la RSC como herramienta para afrontar años convulsos como los que hemos vivido y para afrontar los mandados de entes supranacionales como la ONU, con su Agenda 2030, la nueva hoja de ruta de la sostenibilidad que comprende 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus correspondientes metas.

Las grandes corporaciones han entendido que la Responsabilidad Social Corporativa es también Responsabilidad Social Competitiva (parafraseando a Cristina Rovira, con su último trabajo editorial). Han entendido que una gestión social y medioambientalmente responsable incide en la cuenta de resultados. Valga como ejemplo. Una gestión medioambiental eficiente se traduce en una menor incidencia en el entorno y en su correspondiente ahorro de costes en la factura final. (Imaginen una organización que emprende una campaña de reducción de papel. Beneficio medioambiental con una evidente reducción de costes en el consumo de folios). Y en este punto, conviene tener claro que la obtención de impactos positivos no es posible sin la integración de los grupos de interés en la toma de decisiones.

Pensar a medio y largo plazo es pensar en términos de Sostenibilidad. Y, sin embargo, casi dos décadas después, podemos decir –y en esto, parece haber consenso- que la RSC es la asignatura pendiente de la pequeña y mediana empresa (de la pyme), como lo es para la administración pública y las entidades del tercer sector.

 

Obligatoriedad Vs Voluntariedad

El entorno regulatorio, normativo y legislativo, que cede paso a la “obligatoriedad” frente a la “voluntariedad” pudiera apresurar la necesidad de que la Pyme, las corporaciones públicas y las entidades sin ánimo de lucro, como antes hicieron las grandes empresas, aceleren la integración de principios de gestión responsable en el seno de muchas organizaciones que, a día de hoy, siguen confundiendo “filantropía”, “caridad” o “acción social” con responsabilidad social corporativa (RSC).

 

RSC no es solo filantropía social

  • RSC no es solo donar dinero a colectivos y/o personas en riesgo de exclusión.
  • RSC no es solo aportar dinero o contribuir en especie a causas con fines sociales y solidarios.
  • RSC no es solo mecenazgo de cultura, arte, deporte o sociedad.

Esas actuaciones, que forman parte de una gestión responsable y comprometida que entiende e integra la RSC como sistema de gestión, representan solo un eslabón en el engranaje.

Porque gestionar la RSC en términos de competitividad y de adecuación al marco normativo y legislativo, implica una gestión eficiente y responsable de los recursos económicos y humanos, así como del entorno en el que nos desarrollamos. Implica no solo la obtención de resultados sino la forma en que generamos tales resultados. Implica la gestión de la igualdad, la diversidad, la empleabilidad, el talento… Implica habilitar mecanismos de diálogo y transparencia en la relación con nuestros grupos de interés. Implica interactuar con el entorno pensando en un mañana.

¿Estás de acuerdo con el contenido de esta reflexión? ¿Dialogas con tus grupos de interés? ¿Cuál es tu visión de la RSC?